Que veinte años no es nada...

El lunes, 6 de marzo, tuvo lugar la puesta de largo de la quinta (y espero que definitiva) versión, tras veintiún años de existencia, de la página web que decidí dedicar a mi cineasta de cabecera, Rainer Werner Fassbinder. Cuando con quince años de edad vi una película suya por primera vez, la experiencia supuso una especie de Verdad Revelada en un momento tan significativo como fue mi adolescencia cinéfila: descubierto Von Sternberg y fascinado por las películas que dirigió Almodóvar hasta ese momento (el impacto y la influencia de Douglas Sirk sobre mí fue menor en aquel tiempo), ese cineasta alemán del que nada sabía concentró él solo, en una única película, todo lo que yo quería del cine: melodrama, artificio, barroquismo, la verdad arropada de mentira. El cine y la vida, la vida y el cine, inseparables, regalándose el uno a la otra, la otra al uno, lo que en esencia excluyen y niegan, pero acaban asumiendo. "No conozco muchos lugares digitales que atesoren una historia de má...